Los basurales comienzan así, restos de obra un día, plásticos otros, maderas un poco y llega un día en que alguien va más allá y comienza a tirar residuos orgánicos y cualquier tipo de desperdicio relacionado a alimentos. Ahí, como está sucediendo en la calle 31 y Monte Hermoso, comienzan a pasear las ratas, las moscas y a sentirse el olor repugnante de los restos de comida que aumenta con la alta temperatura y el sol.