Una vez más, vecinos y observadores de la actividad marítima volvieron a advertir sobre la presencia de embarcaciones pesqueras frente a la costa de Mar Azul y el Faro Querandí, a las que señalan por realizar tareas de arrastre en una zona donde existen restricciones para este tipo de actividad.
Según la denuncia, se trataría de barcos provenientes de Mar del Plata que estarían operando a aproximadamente 300 metros de la costa, siguiendo un cardumen de tiburones.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el supuesto apagado de los equipos AIS —sistema utilizado para la identificación y seguimiento de embarcaciones—, lo que dificultaría conocer su ubicación y recorrido en tiempo real.
La situación cobra especial relevancia debido a que la normativa bonaerense establece restricciones para el uso de artes de arrastre en el sector comprendido entre Faro Querandí y Faro Miramar. La Provincia mantiene publicada la prohibición del uso de redes de arrastre de media agua desde la costa hasta las 12 millas náuticas en esa zona.
LA PREOCUPACIÓN POR LOS TIBURONES
La denuncia también apunta específicamente a la presunta búsqueda de cardúmenes de tiburones. La pesca de condrictios —grupo que comprende a tiburones, rayas y especies relacionadas— cuenta con medidas de manejo específicas a nivel nacional.
La Resolución 4/2013 del Consejo Federal Pesquero establece, entre otras medidas, la prohibición de la pesca objetivo de condrictios y fija límites para el desembarque de tiburones. También establece que, cuando se supera determinado porcentaje de captura, el buque debe desplazarse hacia otra zona de operación.
Investigadores del CONICET también han advertido sobre la vulnerabilidad de determinadas especies de tiburones presentes en las costas bonaerenses y las regulaciones existentes para su captura.
“NO ES PESCA CASUAL”, SOSTIENEN
Quienes realizaron el señalamiento sostienen que no se trataría de una captura accidental o circunstancial, sino de una actividad dirigida a localizar y aprovechar económicamente determinadas especies.
Además, denuncian que durante las tareas de arrastre podrían producirse descartes de otros ejemplares capturados por las redes, que posteriormente aparecen en distintos sectores de la costa.
Otra de las críticas está vinculada al impacto que genera el arrastre sobre el fondo marino, debido al empleo de redes que recorren el lecho y pueden afectar el ecosistema.
La preocupación adquiere una dimensión particular frente al sector del Faro Querandí, un área de alto valor ambiental. La Reserva Natural Faro Querandí fue creada en 1996 y protege unas 5.757 hectáreas de dunas y pastizales, con una importante diversidad de flora y fauna.
Ante estas nuevas denuncias, el reclamo apunta contra el gobierno nacional, quien debe reforzar los controles sobre las embarcaciones que operan frente a la costa geselina y determinar si las maniobras observadas se encuentran dentro de las actividades permitidas por la normativa vigente.
