La medida se adoptó ante el riesgo que esta situación representa para la salubridad. Por este motivo, el comercio deberá implementar los protocolos de fumigación y realizar los controles correspondientes para garantizar condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.
La presencia de roedores puede favorecer la transmisión de enfermedades y comprometer la seguridad de los alimentos, por lo que resulta fundamental cumplir con las medidas de prevención y control establecidas para proteger la salud de la comunidad.