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Cultura

‘Si estuviéramos satisfechos con la realidad no escribiríamos’

29-06-2026 Guillermo Saccomanno, el escritor geselino, habló sobre la reciente aparición de Escribir pájaros en la noche.
La excusa para charlar con el autor de novelas poderosas como Cámara Gesell, La lengua del malón o Arderá el viento (Premio Alfaguara 2025), es la reciente aparición de Escribir pájaros en la noche, publicado por La Flor Azul.
 
¿Cómo leer este nuevo libro de Saccomanno? ¿Como un compendio de instrucciones sobre la escritura? ¿Como un largo poema épico, construido como un edificio de haikus costeros, que tiene a la palabra como fuerza de tracción? ¿O como un ensayo sintético, filoso y misterioso sobre el oficio que eligió para su vida? Tal vez se pueda abordar de alguna de estas formas, o también como los desvelos de una persona que busca su propia escritura en la práctica misma, ese camino diario —en ocasiones agotador, en muchos momentos feliz— que es, en resumen, la mano deslizándose por el papel dejando marcas de tinta que se convierten en literatura.
 
Libro
“Este libro no fue pensado como libro. Este libro era un cuaderno que tenía al margen de la escritura de una novela, de artículos, de guiones, de poemas”, cuenta Saccomanno. En su casa en Villa Gesell, sobre el escritorio en el que trabaja y al costado de la computadora, anotaba pensamientos, reflexiones, apenas unas líneas sobre qué es escribir.
 
El libro está armado con esos destellos de tinta, acompañados por trazos y dibujos de la ilustradora y pintora Teresita Olhaberry. “La escritura, la propia respiración”, marcan su cuaderno ahora mutado a libro. O también: “Sin conceder”. Y en las entradas un poco más extensas: “No hacer literatura. Tampoco poetizar. La idea de arte es reaccionaria. Oponerle la noción de necesidad. Toda escritura de necesidad confiesa, acusa y, con suerte, apenas redime”.
 
Entre 2009 y 2022, en el cuaderno “iba anotando reflexiones sobre este oficio tan raro que a veces es un vicio absurdo —repasa—. En los momentos de bloqueo de una narración, de un artículo, anotaba esos pensamientos sobre la manera de pensar este oficio que por momentos resulta apasionante y por momentos resulta detestable”.
 
“¿A qué me refiero con detestable?”, se pregunta. Y responde: “Una vez que te lo tomaste en serio, no te deja en paz. Escribir es una obsesión, se vuelve una obsesión. Si escribís, el día puede ser bueno. Si no escribís, el día puede ser un desastre. Los días que no escribís son los días perdidos”.
 
 
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