Por: Dra. Cecilia Roma
Es posible decir también que el apego es la conducta que llevan adelante desde bien temprano las crías de muchas especies hacia la búsqueda de una figura protectora, incluida la humana.
El desarrollo del bebé entonces está basado en las interacciones con el cuidador primario y con un ambiente facilitador que conducirán al desarrollo de un sistema interno de expectativas y creencias sobre uno mismo y los otros. De este modo, los niños podrán predecir e interpretar la conducta de sus cuidadores que en definitiva son las figuras de apego. Progresivamente, irán entonces integrando a la estructura de su personalidad la forma de vincularse en sus futuras relaciones sociales.
John Bowlby (1907 - 1990) fue un psicoanalista inglés interesado en el desarrollo infantil y pionero sobre la teoría del apego. Este autor sostiene que el apego se desvela a través de cuatro etapas de la edad del bebé: fase de preapego (0-6 semanas), fase de formación del apego (6 semanas-a los 8/6 meses), fase de apego propiamente dicha (6/8meses a los 18/ 24 meses) y formación de relaciones recíprocas (18-24 meses en adelante).
Entonces, el apego, es un lazo de dependencia que permite establecer una “base segura” que posibilita la exploración del entorno. Estas experiencias tempranas serán transferidas a relaciones futuras a modo de guiones que orientan las conductas en la vida y su capacidad reflexiva.
Se consideran tres tipos principales de apego que van a guiar el desarrollo del niño:
Apego seguro: el bebé juega con los juguetes, manifiesta disgusto cuando la madre abandona la habitación, interrumpe su juego y demanda el reencuentro con la mamá. Cuando la madre regresa se consuela con facilidad, se queda tranquilo y vuelve a jugar. Las principales características en la conducta de los niños son: mayor soltura para explorar y jugar, alegría, seguridad y curiosidad; muestran disgusto como una reacción apropiada a la separación y presentan facilidad para ser calmados.
Apego inseguro-resistente o ansioso-ambivalente: El bebé suele reaccionar intensamente a la separación. Cuando la mamá regresa buscan el consuelo y el reencuentro, pero al mismo tiempo pueden mostrar enojo o pasividad, no suelen calmarse con facilidad, tienden a llorar de una manera descontrolada y no vuelven a jugar o explorar luego de haber interrumpido esa actividad.
Apego inseguro-evitativo: El bebé evita tener proximidad con su madre y no llora ni muestra enojo cuando ella desaparece del ambiente. Está más atento a los objetos en lugar de a los seres humanos, oculta su disgusto y evita estar cerca de las personas para mostrar control de los sentimientos, porque sabe que no serán adecuadamente satisfechos.
El apego constituido desde los inicios de la vida se conforma como base para el establecimiento de las relaciones afectivas y románticas en la vida adulta. Según el tipo de apego desarrollado en la infancia sabemos cómo se podrá vincular el niño durante el desarrollo de su madurez.
Dra. Cecilia Roma
Psicóloga
MP 48845 PBA
