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Salud

Hablemos de la salud mental de nuestros niños

12-06-2026 Niños violentos.

Por: Dra. Cecilia Roma 

 

Daniel Winnicott (1965) propuso el concepto de madre suficientemente buena para referirse a una madre (o figura adulta que cumple esta función) que responde a las necesidades de su hijo, sin tener que ser perfecta, permitiendo así su desarrollo emocional y su autonomía. Para que esto suceda son fundamentales la presencia, la sensibilidad y la capacidad de adaptación de la madre a las necesidades del bebé.

Cuando hay cuidado materno desde la gestación, se desarrolla una continuidad de ser que define la solidez de la fuerza del yo. Esto permitirá establecer las potencialidades hereditarias que llevan al desarrollo de un sujeto individual.

Pero cuando está mamá no cumple su rol, si el cuidado materno no es lo suficientemente bueno, el niño no llega a entrar en la existencia, no hay continuidad, no se siente recibido y por tanto la personalidad se puede establecer sobre la base de reacciones en una forzada intrusión ambiental.

Cuando el ambiente es facilitador, se logra la conformación de la subjetividad del niño a partir de la cual lo espontáneo y lo creativo colaboran en desenvolver sus rasgos principales de personalidad. Pero si se encuentra con un medio que confronta, que ataca, o donde no hay una persona que lo acoja, entonces el psiquismo se dedicará casi con exclusividad a la tarea de defenderse. Encontraremos aquí los problemas de la agresión reactiva contra el ambiente.

En la agresividad se destaca un reconocimiento del otro como semejante y al mismo tiempo como diferente. Elaborar la agresión implica integrarla a los componentes afectivos de la personalidad, es decir, en un ambiente amoroso, el niño tiende a tomar conciencia de las consecuencias de su propia destructividad y puede repararla y así proyectar esta agresión y esta reparación en el mundo externo (Winnicott, 1939).

La integración de la propia destructividad, de la agresión, construirá las bases del respeto, del amor, la empatía, lo cual no se logrará sin la función suficientemente buena desplegada en el ámbito familiar, escolar y social.

En niños con alto índice de desamparo en donde el sujeto está expuesto a condiciones potencialmente dañinas, puede ser difícil contar con recursos para actuar ante la amenaza, predominará entonces la vivencia de impotencia y el estado de desvalimiento y esto puede conducir a conductas diversas como alcoholismo, violencia, adicciones y demás.

Otros sujetos en las mismas condiciones, con recursos psíquicos fuertes pueden producir respuestas innovadoras enfrentando las crisis. No importa si estos recursos provienen tanto del propio psiquismo del sujeto como de un vínculo construido con otros, pero le sirven para armar un proyecto de vida, un proyecto alternativo de futuro.

 

Dra. Cecilia Roma

Psicóloga

MP 48845 PBA

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