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Salud

Hablemos de la salud mental de nuestros niños

18-05-2026 La hora del juego.

Por: Dra. Cecilia Roma

 

El juego es una actividad simbólica que permite transitar el pasaje que va desde el cuerpo del mismo niño y de la madre, hacia los juguetes, el juego y hacia la realidad del trabajo.

A través del juego se van desplegando ciertas facultades como control, inhibición, utilización de materiales en forma constructiva, tolerancia a la frustración y pasaje del placer hacia la realidad, todas estas facultades permiten la transición de la capacidad lúdica a la capacidad laboral.

El niño siempre juega, sus juegos se corresponden con sus intereses e incluye elementos que llevan a la elaboración de hábitos y habilidades. Juega con distintos objetos, por ejemplo, sonajeros, que aprende a dominar, pero al mismo tiempo aprende a desprenderse de algo o perderlo y luego recuperarlo. Luego, se esconde, se escapa y empieza a dominar la acción de desplazarse y orientarse en su ambiente. Los juegos de imitación tienen un papel fundamental porque ayudan a trazar líneas constructivas en el desarrollo de la personalidad. Se asimilan de este modo distintos aspectos de la vida que son coadyuvantes con organizar la experiencia interna del niño.

Los juegos permiten coordinar la propia conducta y ésta con la conducta de los demás. Ayudan a organizar la experiencia interna y externa del sujeto, planificar, gobernar y controlar los propios órganos y de este modo a asimilar los aspectos de la vida.

Ubican al niño en situaciones nuevas sometiéndolo a diversificar la interacción social, la flexibilidad de pensamiento, a adaptarse a las propias reglas y a las reglas de otros.

El pensamiento se va desarrollando de este modo como respuesta a los diferentes desafíos propuestos por el medio y los diferentes tipos de juegos. El medio presenta combinaciones nuevas e inesperadas que exigen acomodarse a conductas, resolver con nuevas combinaciones, reacciones y vínculos.

Por otro lado, el juego reglado es el anticipador de la actividad laboral. Es racional, planificado, socialmente coordinado y esta regido por reglas claras y definidas que si no se cumplen conlleva a la sanción. La energía puesta en el juego es análoga a la energía puesta en el desempeño de una actividad laboral.

El juego no es solamente una actividad recreativa en un momento de ocio, es una instancia esencial para el aprendizaje y la construcción de la realidad. En el juego se explora, se experimenta, se desarrollan habilidades sociales, emocionales y cognitivas, se manipulan objetos reales y simbólicos que posibilitan el desarrollo del sujeto como individuo y como ser social.

Es fundamental recordar que la convención de los derechos del niño de 1989, en su artículo 31 defiende el derecho a jugar:

 

1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.

2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.

 

Por tanto se puede jugar, se debe jugar y es necesario jugar!

 
 
 
Dra. Cecilia Roma
Psicóloga
MP 48845 PBA
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