Entre los llamados trastornos externalizantes podemos encontrar los trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad; trastorno social y problemáticas variadas; los oposicionistas; los desafiantes y las problemáticas vinculadas con el manejo y la regulación emocional, y el control de los impulsos. Este último sumado a la impulsividad es un factor común a todos los cuadros, ocasionando efectos negativos en las relaciones interpersonales y problemas de aprendizaje (Bunge et al., 2008).
Barkley (2000) va a sostener que la conducta disfuncional del niño puede deberse a características del propio niño con relación a los factores neurobiológicos y psicológicos.
Los factores neurobiológicos inciden en el temperamento y en el funcionamiento de las áreas del cerebro (de la corteza prefrontal) encargadas de la planificación, inhibición y control de las conductas. Ya los factores psicológicos comprenden el déficit y la distorsión del procesamiento de la información ytambién funciones de autocontrol.
El contexto funciona como factor estresor y está compuesto por el ámbito en el cual el niño está siendo criado y se desarrolla (la familia principalmente). En este espacio se desenvuelvenformas de organización y estrategias de resolución de problemas.
Por otro lado, con relación a los trastornos disociales, hacia 1976, Gerald R. Patterson, describió lo que denominó interacciones coercitivas. Esto significa que muchas veces los cuidadores, al intentar controlar la mala conducta refuerzan positivamente estas conductas disfuncionales de sus hijos, ya sea al prestarles atención o al satisfacer la demanda que acompaña esa conducta, además de dedicarles tiempo y esfuerzo. Por lo tanto el niño logra su objetivo.
Según investigadores del CONICET (Paneiva Pompa, Rubiales y Bakker, 2023) el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se caracteriza por un patrón persistente de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad.
En Argentina, presenta una prevalencia de alrededor del 4%, pero en el mundo este porcentaje escala al 7% en niños, niñas y adolescentes.
Específicamente el trastorno de comportamiento se destaca por presentar un patrón de conducta persistente y repetitiva y violación de los derechos básicos de los otros. Es muy característico del género masculino y suele haberse manifestado el trastorno oposicionista desafiante durante la primera infancia. Esta problemática suele provocar deterioro significativo a nivel social y escolar del niño. Las manifestaciones pueden presentarse en los distintos contextos en los que el niño habita como el hogar, la escuela, un cumpleaños y demás espacios o situaciones sociales. En general estos sujetos tienden a minimizar estas consecuencias y tanto los padres o cuidadores como el terapeuta toman conocimiento por terceros.
Con relación a las problemáticas vinculadas con el manejo y la regulación emocional y el control de los impulsos, estos se caracterizan por arrebatos verbales, lanzar o romper objetos, berrinches, y la incapacidad de controlar los impulsos de ira. Pueden sentir un cierto alivio luego del comportamiento disfuncional pero después de unas horas puede llegar a sentir remordimiento, vergüenza o arrepentimiento.
Es importante tener en cuenta que cada niño se expresa de un modo propio y en ocasiones ni siquiera puede decir qué le sucede o no cuenta con vocabulario para ello, expresándose como puede y con los recursos que posee.
Con relación al tratamiento, se destaca la terapia de tipocognitivo-conductual. Los protocolos se centran en modificar la modalidad en el procesamiento de la información, la comunicación asertiva, las estrategias de resolución de problemas que se trabaja en conjunto con la familia y además, el manejo de la conducta en los ámbitos de convivencia del niño, niña o adolescente (Bunge et al., 2008).
Dra. Cecilia Roma
Psicóloga
MP 48845 PBA
