Por: Dra. Cecilia Roma
La dislexia es un trastorno de aprendizaje caracterizado por dificultades significativas de la lectura y la escritura, cuando no existen evidencias de alteraciones neurológicas y/o sensoriales. En ocasiones se acompaña de otros trastornos como el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA-H), dispraxia (Incapacidad parcial para realizar movimientos coordinados), discalculia (alteración en la capacidad del cálculo), disgrafía (dificultades para escribir) y disortografía (errores de la escritura que afectan a la ortografía). También pueden presentarse alteraciones en la memoria de trabajo, la atención, la coordinación, la percepción y la orientación espaciotemporal.
La dislexia afecta aproximadamente entre un 5 y 10% de la población, con diferentes niveles de compromiso. Igualmente, la incidencia depende de la transparencia de la lengua, la educación formal y del criterio que se seleccione para diferenciar dislexia y retraso lector.
Podemos caracterizar la dislexia por:
La afectación en el mecanismo de conversión grafema fonema o el reconocimiento de palabras conocidas.
Se presentan grandes dificultades para la lectura de palabras nuevas, siendo que se presentan más errores en palabras de mayor longitud y menos errores en palabras cortas. Por el contrario, hay una mejora de la lectura para palabras familiares.
Son típicos los errores en los cuales se mantiene la raíz de la palabra y cambia el sufijo. Igualmente, las mayores dificultades se dan cuando no existe correspondencia entre la grafía y el fonema (dislexia fonológica).
El reconocimiento pobre de palabras deriva en una lectura dificultosa, fragmentada y lenta, además de una prosodia deficitaria y bajo ritmo lector, aunque pueda haber pocos errores. La velocidad de lectura disminuye cuanto mayor es la longitud de las palabras.
La lectura de palabras regulares es mejor que la de irregulares.
Se pueden presentar confusión entre los homófonos, omisiones, adiciones o sustituciones convirtiendo palabras reales en palabras no reales.
Otro aspecto que destacar es el acceso al significado en el diccionario mental. Este otro grupo de síntomas responde a la dislexia superficial.
En 2016, en Argentina, se publicó la Ley 27.306 que detalla el abordaje integral de las dificultades específicas del aprendizaje justamente para atender las necesidades educativas de alumnos con diversas problemáticas vinculadas.
Esta Ley detalla que para garantizar el acceso a la currícula común, en el caso de Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA) se tendrán en cuenta las siguientes consideraciones orientativas:
a) Dar prioridad a la oralidad, tanto en la enseñanza de contenidos como en las evaluaciones;
b) Otorgar mayor cantidad de tiempo para la realización de tareas y/o evaluaciones;
c) Asegurar que se han entendido las consignas;
d) Evitar las exposiciones innecesarias en cuanto a la realización de lecturas en voz alta frente a sus compañeros;
e) Evitar copiados extensos y/o dictados cuando esta actividad incida sobre alumnos con situaciones asociadas a la disgrafía;
f) Facilitar el uso de ordenadores, calculadoras y tablas;
g) Reconocer la necesidad de ajustar los procesos de evaluación a las singularidades de cada sujeto;
h) Asumirse, todo el equipo docente institucional, como promotores de los derechos de niños, niñas, adolescentes y adultos, siendo que las contextualizaciones no implican otorgar ventajas en ellos frente a sus compañeros, sino ponerlos en igualdad de condiciones frente al derecho a la educación.
Estas recomendaciones han generado un desafío para los docentes, sin embargo, proporcionan recursos muy concretos para comprender cómo ayudar a los estudiantes en el aula.
En todos los casos es fundamental contar con el apoyo de los padres y que se capaciten para acompañar el tratamiento en sus hogares a través de técnicas de educación o psicoeducación.
Dra. Cecilia Roma
Psicóloga
MP 048845 PBA
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