“Hasta octubre veníamos con bastantes reservas hasta que la incertidumbre política y económica marcó un parate notorio”, comentó a LA NACION Mariano Mazzuoccolo, al frente del parador Áfrika de Villa Gesell. Reconoce de todas maneras que se mantienen consultas, en particular para el mes de enero, período para el que alquilar allí una carpa durante esos 31 días tiene a la fecha un valor de 360.000 pesos.
Es un clientela, al igual que mayoría de destinos de estas costas y a diferencia de Mar del Plata, compuesta casi exclusivamente por turistas. También con un perfil económico moderado, que cuida su presupuesto. El año pasado se pagaba allí a razón de 7000 pesos por día de carpa. “Difícil fijarlo hoy pero vamos a estar en enero en 18 a 20.000 pesos”, arriesga.
Estas dificultades para precisar valores son una constante. También tienen claro que, frente a la coyuntura, excederse los expone a perder clientes. “Más vale pájaro en mano…”, comentó uno de los operadores del sector que, frente a un verano que advierte difícil, prefiere resignar algunos pesos pero asegurarse otros.