Todos los días recibimos en la redacción de Minutog, mensajes de vecinos solidarios pidiendo ayuda para su barrio. Olla popular en La Carmencita, en Barrio Industrial, en 115 y 15, Valle Guaraní, Las Praderas, Bosque de Ham, Cabañas de Berni, Mar Azul y además la ayuda que brindan las más de 50 iglesias evángelicas, Cáritas y el consejo de emergencia. Sin olvidar los aportes de Acción Social que realiza la Municipalidad.
Seguramente nos olvidamos de mencionar algún grupo de vecinos, pero lo cierto es que la comida no alcanza en Villa Gesell. Que la situación de un mes de aislamiento ha dejado visible una situación social y económica muy frágil.
Dirán que en la mayoría de las ciudades pasa lo mismo, que es necesaria la reactivación de rubros productivos. Que habiliten la pesca, dicen muchos. La construcción, primero dirán otros y así cada uno de los que ve cortados sus ingresos.
Acción social entrega a diario bolsones de comida, el consejo de emergencia está en el límite porque asiste a más de 120 familias, el Consejo Escolar entregó en la última quincena 3600 bolsones de alimentos para las familias de niños en escuelas públicas. Las ollas populares, que en su mayoría se realizan cada dos días, entregan entre 100 y 200 porciones de comida elaborada y cada vez es más la demanda. Cárita asiste a casi 100 familias, lo mismo que las iglesias evangélicas en los diferentes barrios a los que tienen llegada.
La asistencia del Estado, a través del Ingreso de Emergencia Familiar y de la tarjeta alimentar, inyectan plata en el mercado interno, pero no alcanza. A más del 50% de la población geselina, no le alcanza. Y eso que venimos de una “buena temporada”, que si esta pandemia hubiera llegado en invierno, otro sería el panorama. Mucho más cruel.
Ni hablar de aquellos vecinos que ayudan a otros, sin pertenecer a ninguno de estos grupos o instituciones. Los comerciantes, que también realizan donaciones a pesar de ver reducidas sus ganancias. Los buenos comerciantes, lo que no elevan los precios, lo que venden y sostienen una estructura, manteniendo puestos de trabajo.
El paso de la pandemia del coronavirus, nos dejará varias enseñanzas. Las personales pero también las colectivas y habrá que revisar las estructuras productivas de una ciudad dividida en dos, con una situación social y económica frágil. Que a 45 días del finalizada la temporada, más de la mitad de la población recurre a ollas populares.
