La investigación sumarial, reveló que los agentes accedían a una plataforma de videojuegos directamente desde el navegador de internet, haciendo uso de los equipos asignados a la seguridad ciudadana durante su horario de trabajo. Los informes técnicos presentados por el área de Informática y las capturas de video de las cámaras internas del centro de monitoreo fueron claves para determinar la responsabilidad de los empleados.
El dictamen señala que el proceder de los operadores "constituye una injuria laboral grave" ya que implica el abandono de sus funciones de prevención, poniendo en riesgo la seguridad pública y la integridad de los vecinos. La principal responsabilidad de estos agentes es visualizar la red de cámaras en tiempo real para detectar emergencias, delitos o accidentes, una tarea que quedó relegada mientras estos se dedicaban a entretenimientos ajenos a su deber.
Tras respetarse el debido proceso y analizar los descargos presentados —donde algunos agentes reconocieron los hechos y solicitaron clemencia— la Junta de Disciplina se pronunció por unanimidad en favor de la suspensión. La sanción aplicada implica además la pérdida del presentismo, y se aclara que esta falta podría haber sido causal de cesantía o despido directo, considerando la gravedad de los hechos.
