¿Puede realmente Luciano Darderi vencer hoy a Sascha Zverev en los octavos de final del US Open? Quién sabe si esta pregunta quitará el sueño al joven geselino criado por su padre entrenador (Gino) en la tierra batida, y que ha crecido tanto, en todos los aspectos, que ha logrado por segunda vez este año llegar a la cuarta ronda de un Grand Slam en pista dura, después del Abierto de Australia en enero.
Aunque las casas de apuestas sofocan el sueño más bonito de Luli dando como ganador al número 2 del mundo y primer cabeza de serie en Flushing Meadows, Luciano es un guerrero sin miedo y apuesta por el destino: con la posibilidad de regresar al top 20 (desde el 22).
El geselino de 24 años, en Nueva York, ha superado a tres rivales todos fuera del top 100 ATP. Pero él también se siente en crecimiento tras haber superado al más temible, Sweeny, en tres sets, después de haber cedido uno tanto a Wendelken como a Svrcina: "Él no tenía ninguna presión, mientras yo tenía que sostener el papel de favorito". Motivado como un resorte, en pista dura: "Estoy mejorando, cuanto más pasa el tiempo más cómodo me siento". También en la gestión de los nervios: "A veces tirar la raqueta al suelo me ayuda: para mí es importante eliminar la energía negativa, y cuanto más subes en el ranking, más aumentan las presiones y aparece la frustración cuando hay cosas que no van bien".
