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TyC Sports publicó una nota sobre la carrera del tenista Luciano Darderi

04-02-2021 La misma está titulada como "El pibe de Gesell que juega para Italia y se lo pierde Argentina", e indica que "a los 10 años, la AAT le soltó la mano y los tanos se lo llevaron".
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El texto de la nota de TyC Sports:

De Villa Gesell para el mundo, siempre con la raqueta en la mano. La heredó de su papá, Gino, que compitió internacionalmente. Juega para Italia, a pesar de que es más argento que los churros en la playa en pleno verano. Luciano Darderi es el claro ejemplo de lo que la Asociación Argentina de Tenis (AAT) no debe hacer: soltarle la mano -económicamente hablando- a un joven talento y permitir que vistiera los colores de otra bandera.


Mechó sus inicios entre el polvo de ladrillo de Gesell y el del club Harrods, en Buenos Aires. Poco a poco fue haciéndose amigo de la raqueta y hoy no la quiere soltar más. “Arranqué a jugar de muy chiquito, a eso de los cinco años. Aunque a los dos tenía la raqueta en la mano, pero no tenía fuerza para levantarla”, le cuenta Darderi a TyCSports.com, por videollamada.
 
El pibe de 18 años, actual 940 del mundo, es diestro, tiene revés a dos manos y una melena que se agita con cada golpe. Sin la intención de comparar desde lo tenístico, rememora a Guillermo Vilas y su vincha característica.
 
Darderi se sabe bueno, pero en sus comienzos predominaba la bronca más que el juego. “Me acuerdo que en los primeros pasos era muy enojón y competitivo en la cancha, no era normal, digamos. Todavía sigo, de a poco me voy calmando, pero tengo un carácter muy fuerte. Incluso, con siete años le jugaba a gente de 50 y me calentaba por no ganarle. Todo era competir para mí”, recuerda.
 
El tenis es casi una tradición familiar: su abuelo llegó de Europa en los '60 y mezclaba trabajo con raqueta, su papá llegó a competir en torneos internacionales, y su hermano Vito, de 12 años, es una de las grandes promesas en las categorías infantiles.
 
Justamente de su abuelo y su padre viene el vínculo que lo llevó a elegir Italia sobre la Argentina. “A los 10 años estaba entre los mejores de mi categoría en la Argentina. Me surgió un torneo en Italia, por mi papá que también jugó, en el que salí campeón. De ahí llamaban a dos para ir a un Mundial y fui a jugarlo para ellos”, recapitula.
 
Y agrega al respecto: “No es que yo quise jugar para Italia. Los viajes comenzaban a ser muy caros y era difícil salir del país. Yo tengo la doble nacionalidad por mi abuelo que era italiano y fui a ver si me daban una mano allá”.
 
Su caso desnuda el funcionamiento de la AAT: el apoyo es para algunos, contados con los dedos de una mano -menos, incluso-. “Como no estaba siendo el 1 y 2 del país, pero sí en el mejor pelotón, no podía agarrar los viajes pagos a Sudamérica y Europa. No tenía ayuda la verdad. Ahí apareció la federación italiana, que creyó en mí y me ayudó en la carrera junior”, sostiene Darderi.
 
Este camino que se vio obligado a elegir lo lleva a estar la mayor parte en Italia, jugando allí entre 9 y 10 meses, haciendo base en Roma, a veces en Florencia, siendo un nómada, ya que en realidad no tiene un lugar fijo porque se la pasa viajando con su hermano y su papá.
 
No solo eso, tan solo viene a la Argentina un mes o dos. En ese lapso intenta ver a su mamá, a la cual visita poco y nada. “En Gesell, ahora, estuve 15 días y la vi, pero no más durante el año. Incluso durante la pandemia ella estaba en Argentina y yo en Italia. Muy difícil. Es mucho sacrificio, no se ve, pero hay gente que no puede estar ni dos semanas fuera de la casa”, asegura el joven.
 
Estas vicisitudes las puede sortear gracias al apoyo de su padre, que además de ese rol, es su entrenador. “Es una gran ventaja que mi papá sea mi coach, que me banca y es mi sponsor. Me acompaña para todos lados. La realidad es que no todos los padres dejan la vida de uno por la de su hijo”, dice, emocionado.
 
“Ojo, es raro, pero estoy acostumbrado. Hay muchos jugadores que llegaron al alto nivel con sus padres entrenándolos. A veces me enojo de más con él, pero son cosas que vamos ajustando entre los dos. Hay mucha confianza. Nos miramos y nos entendemos”, añade.
 
El 2020, un año atravesado por la pandemia de coronavirus, fue el mejor para él, al menos desde lo deportivo. Fue tricampeón en Sudamérica (en Ecuador, Paraguay y Brasil) antes de la cuarentena, top ten del ranking mundial junior de la ITF y uno de los cuatro jugadores más jóvenes de la historia en el Masters 1000 de Roma. “Tuve unos buenos resultados a principios de año, ganando tres G1, pasando de 120 a top 10. Eso me ayudó para la confianza y los sponsors que se vinieron”, menciona.
 
LA DIFERENCIA DE JUNIOR A PROFESIONAL
En 2019 dio su paso fuerte en juveniles, jugando los Grand Slam juniors de Australia y Estados Unidos. Además alcanzó las semis del torneo sub 16 más importante del mundo, junto al histórico Orange Bowl de Miami: el Avvenire de Milan (entre cuyos campeones figuran Juan Martín Del Potro y Guillermo Coria, entre otros).
 
Aunque en agosto de 2020 fue su gran salto entre los profesionales. En el challenger de Cordenons, Italia, venció en la primera ronda a Antoine Hoang, por 6-2, 6-7 y 6-4 (en ese momento, el francés estaba 128 del mundo y había alcanzado la tercera rueda de Roland Garros un año antes). Semejante batacazo -él estaba 1477- lo catapultó directamente en la clasificación del Masters 1000 de Roma, en la que perdió temprano ante el portugués Joao Sousa -74 del mundo en aquel momento-, en un encuentro que lo tuvo set arriba (ganó el primero 6-3, pero luego cayó 6-3 y 6-1).
 
“Cuando pasás de junior a pro, los profesionales te quieren pisar la cabeza, te quieren tener debajo en el score, hacerte sentir que tenés que pagar derecho de piso. Yo suelo estar presionado antes de los partidos, pero cuando entro mucho menos”, afirma.
 
“Si pienso en esos dos partidos, pasé de un año a verlo por tele a jugarlo. No es fácil, pero es muy motivante”, remarca.
 
EL DILEMA ENTRE ARGENTINA E ITALIA
Luego de que la federación italiana lo apoyara en su etapa junior, Darderi se ve en la encrucijada de continuar o no con ellos, lo que haría que regresara a representar a la Argentina.
 
“Ahora estoy viendo y decidiendo si sigo jugando para Italia o si para Argentina, lo que es una decisión difícil, por lo que no lo tengo definido”, declara.
 
“Siendo europeo, los sponsors se te acercan más. Eso es una realidad. Después, si tenés un sponsor, luego le tenés que devolver la plata. Es todo un tema. Pero sí, si es por eso, prefiero ser europeo que argentino, porque te quita chances”, sentencia.
 
RELAJACIÓN Y SACRIFICIO
Darderi se levanta a las 7, de 8 a 10.30 hace físico, luego tenis hasta el mediodía; almuerza, descansa y de vuelta tenis de 14.30 a 16.30, después físico y cierra el día con fisioterapia y masajes.
 
Esa rutina pide a gritos un momento de relax. Él, cuando puede, se lo permite: “Escucho música. Bob Marley, para relajar. También miro series en Netflix. Tampoco es que tengo mucho tiempo libre, entreno de lunes a sábado. Si a los lugares que voy hay playa, aprovecho. Me gusta mucho”.
 
Todo eso hace que no tenga vínculos cercanos, más que su familia. “Tengo pocos amigos debido al tenis, los veo muy poco. Es así el deporte, si uno quiere llegar arriba tiene que hacer todos estos sacrificios”, tira.
 
El pibe que admira a Del Potro se sueña en la elite y eso es en lo único que piensa. Por eso, así se define: “Soy un chico que juega al tenis, que no tiene vida propia, pero vive para su deporte. Soy alguien que trata de llegar a la cima”.

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