La renuncia –anticipada- de Zuloaga el último día del mes de enero, adelantaba que la situación en la salud pública de Villa Gesell no atravesaba un buen momento. A los pocos días, los propios médicos hicieron público que el conflicto con el gobierno local se recrudecía, ante el incumplimiento del Ejecutivo de promesas hechas a fines del año pasado vinculadas a mejoras salariales y en la relación laboral. De ahí, para acá, todo fue para peor. El municipio nunca respondió al pedido de los médicos de abrir un canal de dialogo y, Barrera, redobló la apuesta diciendo que el reclamo responde a cuestiones “políticas”. Así, luego de una asamblea, los profesionales decidieron comenzar un plan de lucha; iniciándolo con una pegada de carteles en el hospital, a través de los cuales se le informaba a la comunidad los problemas que atraviesan con la administración Barrera.
Los carteles duraron poco, en las paredes el nosocomio. Ya que en los últimos días, funcionarios municipales, habrían sacado los escritos que denunciaban los incumplimientos. Eso, sumando a una intervención del Jefe de Gabinete en el funcionamiento y intención de la guardia, habría generado el malestar entre los médicos. Ante la ejecución de la renuncia de Zuloaga, los facultativos se dirigieron al director del Hospital con las quejas del caso. Él, se habría comprometido a que los carteles (que iban a ser nuevamente colocados) iban a permanecer en las paredes, en el marco del derecho a huelga.
Con todo esto como marco, se llegó a la mañana de hoy, donde nuevamente funcionarios municipales se hicieron presentes en el nosocomio y la situación de la quita de carteles, habría generado una situación de recriminación a la gente del intendente de parte de los médicos. Cruce, que –según testigos- habría escalado hasta una situación violenta de parte de un reconocido profesional a un Director Administrativo que se desempeña en el palacio municipal, pero que desde hace unas semanas tiene la tarea de controlar la situación del efector de salud.
Con una relación cada vez más tensa y una amenaza de paro, en cinco días, las partes deberían encontrarse en la mesa de negociación del Ministerio de Trabajo.
