La tradicional Paella de la Fiesta Nacional de la Diversidad Cultural tendrá este año una edición muy diferente a la de temporadas anteriores. En medio del contexto económico que atraviesa el pais y de la decisión de la comisión que históricamente llevaba adelante la organización de no realizarla, el domingo, el presidente del Club de Jubilados realizó un anuncio rimbombante en medio de un almuerzo, pero, que horas despues tuvo que salir aclarar.
Ayer, en declaraciones a FM La Villa, Brañeiro se refirió a la situación y confirmó que la propuesta que se analiza será una paella “modesta” y destinada a unos 150 jubilados, según explicó.
La definición marca un cambio respecto de las expectativas que habían surgido días atrás, cuando Brañeiro había cuestionado, aunque sin mencionarla directamente, la decisión de la comisión que durante años estuvo vinculada a la organización del tradicional evento. En aquella oportunidad, el concejal había lanzado una frase que generó repercusión: “Nosotros no nos achicamos”.
Ahora, el escenario es otro. La realización de una paella de menor dimensión aparece vinculada directamente con las dificultades económicas y con la imposibilidad de repetir el esquema tradicional.
Un cambio obligado por el contexto
La comisión que históricamente organizaba la Paella confirmó que este año no podrá hacerse cargo del evento. La organización estaba habitualmente en manos de COTEL, con la colaboración de vecinos de la comunidad, pero la cooperativa comunicó que no podía asumir la realización en esta edición.
Desde la Secretaría de Turismo se realizaron consultas con distintas instituciones intermedias para intentar encontrar una alternativa, aunque ninguna pudo asumir la organización.
Frente a esa situación, el Municipio presentó el denominado “Camino de la Paella”, mediante el cual distintos establecimientos gastronómicos podrán ofrecer el tradicional plato en sus propios locales durante el domingo de la Fiesta de la Diversidad Cultural.
Pero, paralelamente, la iniciativa planteada por Brañeiro apunta a recuperar, aunque sea de manera simbólica y acotada, la tradicional paella comunitaria.
Así, aquella expresión de “nosotros no nos achicamos” pronunciada días atrás adquiere ahora otro significado: la Paella no tendrá la dimensión de otros años.
La propuesta para 150 jubilados también refleja las limitaciones que atraviesan las actividades un contexto económico complejo, en el que sostener eventos masivos implica un esfuerzo que, según las propias autoridades, hoy resulta difícil de afrontar.
De esta manera, la Fiesta de la Diversidad Cultural conservará la presencia de la paella, aunque lejos del formato multitudinario que históricamente caracterizó a esta actividad. La alternativa gastronómica impulsada por Turismo y la pequeña paella anunciada por Brañeiro serán, finalmente, las dos maneras de mantener viva una de las tradiciones más reconocidas de la celebración geselina.
