Los negocios como proveedores del estado municipal de los -hoy- concejales de oposición fueron totalmente legales, ya que datan del año pasado, cuando aun no cumplían la función pública.
Pero, por estos tiempos, en que el Concejo Deliberante analiza la Rendición de Cuentas del 2025, se puede poner en crisis -desde el punto de vista ético y moral- el rol clave que tienen los ediles Cordoba y Dominguez, ya que se estudian los gastos del municipio durante el periodo que, entre ellos (y sus familiares), le facturaron más de 100 millones de pesos.
Los millones facturados por Chirolita y flia
Según pudo saber MinutoG, en base a la documentación que se encuentra en manos de los concejales de todos los bloques políticos, durante el año 2025, el concejal de la UCR Adrián Dominguez, a través de su firma comercial El Semáforo S.R.L le facturó a la municipalidad de Villa Gesell diez millones ochocientos mil (10.800.000) pesos, los cuales serían en el marco de arreglos realizados a vehículos de la flota municipal en el taller que posee sobre boulevard.
Pero, a la suma de lo percibido por la familia del concejal “Chirolita” Dominguez asciende fuertemente, al analizar lo que le cobró durante todo el año pasado el hermano, Sebastián Dominguez.
Él, con quien comparte oficio, pero que solo lo realiza en otro taller, ubicado en el barrio Industrial, le cobró a la municipalidad -por arreglos- unos sesenta y tres millones, ochocientos mil (63.800.000) pesos.

Los Cordoba
La familia de la concejal Marilina Cordoba es de tradición comerciante del rubro mayorista. Por ello, figuraba como proveedora de alimentos y otros artículos de almacén.
De hecho, según la redición de cuentas 2025, durante esos doce meses le facturaron a la municipalidad de Villa Gesell unos cuarenta y un (41.000.000) millones de pesos.
Roles claves
Que un concejal sea juez de gastos del municipio que, en muchos casos, fueron a su propio bolsillo genera -por lo menos- un poco de “ruido”.
Y si encima no es un solo concejal, sino dos el que está en esa situación. Y esos dos ediles forman parte de un mismo bloque. Y, además, uno de ellos es el presidente de la Comisión donde debe analizarse la Rendición y el otro es quien presidente todo el Concejo Deliberante, el “ruido” se potencia a un nivel ensordecedor.
Eso es lo que sucede en este caso. Marilina Cordoba es la presidenta del Concejo Deliberante. Es la que tiene el poder de resolver que temas y cuando se tratan. Además de tener un voto doble, en caso de empate en una votación.
Pero más delicada es la situación del concejal Adrián “Chirolita” Dominguez; ya que ess el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuentas del Concejo Deliberante donde se encuentra el expediente que contiene la Rendición 2025. El tiene el poder de sacar despacho del tema cuando quiera y, hasta, de desempatar en una votación interna a la hora de dirimir el resultado.
Etica y moral
Los negocios realizados entre las firmas comerciales de ambos ediles y el municipio, parecen haber sido espurios.
Pero lo que esta en tela de juicio es su participación en el análisis de los gastos, cuando muchos de ellos fueron para ellos mismos.
¿Alguien se imagina a un concejal argumentando que rechaza la rendición donde estan los pagos millonarios hecho hacia él y/o su familia?.
O ¿Alguien puede imaginar a concejal aprobado una rendición junto con el oficialismo, mientras que otros concejales de oposición la rechazaran?
Ambas acciones, sea cual sea la que tomen, caeran en la suspicacia de que tienen intereses creados en la meteria.
