Quien fue uno de los responsables de instalar el espacio en el distrito hoy aparece cuestionado por una seguidilla de errores que terminaron fragmentando el armado libertario. El primer quiebre fue con Luis Vivas, que pasó de aliado político a conformar un monobloque sin articulación con la conducción local. Lejos de recomponer, Russo repitió el esquema: intentó construir volumen con Daniel Rodríguez Rodríguez y Noelia Ayala —ambos electos en 2025 dentro de la lista de la Alianza La Libertad Avanza encabezada por Clarisa Armando—, pero el vínculo también terminó en ruptura.

El punto más crítico se dio durante el tratamiento del presupuesto municipal. Allí, según trascendió en el ámbito político, las diferencias escalaron a un nivel inédito: Rodríguez Rodríguez lo denunció públicamente por presiones y amenazas, exponiendo hacia afuera una interna que dejó al espacio sin conducción clara ni cohesión.
Con ese escenario, la llegada de Luna —respaldada por Sebastián Pareja y Alejandro Carrancio— es interpretada como un intento directo de ordenar el distrito. En términos políticos, una señal de que la conducción seccional ya no confía en el esquema actual.

El futuro de Russo, en ese marco, aparece acotado. Si bien podría ser contenido dentro del espacio y sostener su rol institucional, la lectura que predomina es que perderá incidencia en el armado de listas y alianzas de cara a 2027.
