El rosario, ofrecido a la virgen, fue compartido con devoción por la comunidad permanente y turística que se dieron cita a los pies de la imagen de nuestra Madredel Cielo para elevar los pedidos y agradecimientos que como familia de la Iglesia llevamos.
La actividad fue llevada a cabo por los miembros de Cursillo de Cristiandad que organizaron y guiaron la oración con mucho amor. También, se detuvieron en el detalle y la preparación de unos ramitos de lavanda que al culminar, repartieron entre los presentes.
El padre Tomás de la Riva a la par, se encargo de acercar el sacramento de la reconciliación a muchos que supieron aprovechar para confesarse.