Casi como queriéndose aferrar del pasado, tomaban los extremos de la imagen de la virgen. Iban adelante, encabezando la marcha.
Pero no era la década del 2000 o el comienzo de la del 2010. Sucedió ayer, en pleno 2024, cuando ya los apellidos Baldo y Erneta, no tienen el peso político que solían tener por esos tiempos.
Pero se resisten a desaparecer. Y están en todo su derecho, a intentar no caer en el olvido. Ese esfuerzo por seguir vigentes, se les notó en la marcha de la colectividad boliviana en el marco de la celebración de la Virgen de Copacabana.

Los osos
Jorge Luis Rodriguez Erneta, ante los problemas físicos que atraviesa, no pudo hacer la procesión, como lo hacía cuando era intendente. Por eso, envió a uno de sus hijos. Ya lo adelantaron ambos -padre e hijo- con una foto de redes sociales, donde se lo veía al ex intendente sentado comiendo y su primogénito sonriendo bajo la leyenda: “entrando en calor con el Oso”.
Luisito
Por su parte, el ex intendente récord, Luis Baldo, fue por una “revancha” personal. Sucede que, el fin de semana pasado, lo intentó en Santiago Apostol, pero fracasó. No tuvo el “reconocimiento” social que esperaba. Paso totalmente desapercibido, algo que lo fastidió muchísimo. Por lo que, luego de caminar desde Mar Azul hasta nuestra ciudad, y, al observar que no fue reconocido (como lo fue Emiliano Felice y Carlos Corda y Castellani) decidió irse con una visible cara de enojo.
Entonces, ayer, sábado, no esperó el reconocimiento de nadie (por si volvía a fallar) y él mismo tomó el extremo de la virgen, para poder estar (ahora sí), donde más le gusta: en el centro de la escena.
