El ministro de Producción, Ciencia e Innovación tecnológica Augusto Costa se reunió con los intendentes de los distintos distritos turísticos de la provincia de Buenos Aires para analizar la actualidad crítica por el efecto de la disparada de precios y la recesión profundizada. Los funcionarios presentes, sin distinción de signos políticos, coincidieron en que la temporada "se perfila compleja", y en que ante la ausencia de la cartera turística nacional deberán esforzarse aún más para sacarla adelante.

La provincia de Buenos Aires es la que mayores niveles de turismo maneja en todo el país, con un promedio anual de 14,5 millones de visitantes. Y en materia económica, la turística es la quinta actividad más importante de la provincia: se radican en el territorio 11 mil empresas que emplean a 218 mil trabajadores y trabajadoras. El desequilibrio que generaron las medidas económicas del ministro Luis Caputo repercutió de lleno en los destinos bonaerenses de playas, ríos, sierras y lagunas, y por ese motivo, los representantes de Pinamar, Villa Gesell, Mar del Plata, Monte Hermoso, Tornquist, Balcarce, Mar Chiquita, Necochea, San Cayetano, Tres Arroyos, General Alvarado, Chascomús y Tandil dijeron presente en el encuentro.
"Se está viendo una caída muy fuerte del gasto de los turistas", dijo Costa. En cuanto a la ocupación, "en la última temporada hubo 17 millones de visitantes, el máximo registro del que se tenga memoria, y hoy hay localidades con un 30 o 40 por ciento menos de ocupación hotelera".
De todos modos, según pudo saber este diario el estado de ánimo imperante fue el compromiso de trabajar creativamente con la oferta. "Si logramos darle certidumbre a la gente que va a venir, asegurarle que va a pagar precios razonables y tendrá beneficios, estaremos mejor".
Los reunidos se comprometieron a reforzar desde ya el trabajo para febrero.
Gustavo Barrera, a la salida del encuentro, consultado por la prensa, explicó que el problema mayor es la caída del consumo de los turistas, un fenómeno que afecta a los comerciantes, a los trabajadores de la costa, que ven caer sus ingresos, y a la propia capacidad recaudatoria de un municipio con población estable y necesidades los 365 días del año.