En ese marco, el presidente Alberto Fernández volverá a recibir hoy en la residencia de Olivos a la CGT y a la Unión Industrial (UIA) para comenzar a definir -si no aumentan exponencialmente los casos de coronavirus-, cómo el próximo lunes después del fin de semana largo por Semana Santa, comienza a flexibilizar la cuarentena con la reapertura paulatina de comercios, Pymes e industrias.
O si, por el contrario, prorroga por segunda vez la cuarentena total para evitar una crisis sanitaria y social como ocurre en Europa y Estados Unidos.
Según admitieron fuentes de la Casa Rosada y varios intendentes consultados, la decisión la tomará el Presidente el domingo de Pascuas, de acuerdo al informe epidemiológico que le presenten los especialistas del Ministerio de Salud sobre la situación de la pandemia en el país.
El rol de los intendentes
"El foco lo pondrá en cada región, en cada ciudad", indicaron fuentes cercanas al primer mandatario y agregaron que "puede haber ciudades con situaciones más flexibles donde no haya tantos contagios".
Por eso, la forma que encontró el Gobierno es "controlar territorialmente que la epidemia no se expanda, bloqueando la circulación de las personas por zonas y barrios".
Así, además de darle más poder a los intendentes para que controlen el abuso de aumentos de precios en supermercados y negocios de barrios, Fernández les pidió que vigilen la circulación.
Por eso, algunos jefes comunales se adelantaron en comenzar a cerrar sus fronteras con montículos de tierra, camiones o caños gigantes de cemento de los que se utilizan para las conexiones cloacales.
Es el caso de Esteban Echeverría, donde Fernando Gray colocó ese tipo de caños en todas las calles que desembocan en la ruta 4 (más conocido como Camino de Cintura), límite fronterizo con los municipios de Lomas de Zamora y Almirante Brown.
Lo mismo aplicaron Lomas, Brown, San Vicente, Ezeiza, Lanús y Avellaneda, todos municipios de la zona sur del conurbano vecinos de La Matanza, donde se concentra la mayor cantidad de población del país, en condiciones precarias.
En esos distritos, la metodología común radica en cerrar todos los accesos vehiculares desde otros municipios y permitir el paso solo con autorización especial en puntos clave donde apostaron controles policiales y epidemiológicos las 24 horas para garantizar el abastecimiento de insumos básicos.
Si alguien circula sin autorización, multa, causa penal, le toman la fiebre y hasta le incautan el vehículo. En cambio, la circulación vehicular y peatonal interna en los barrios es casi normal.
El foco está puesto en los barrios periféricos, donde los intendentes llegan con alimentos y planes sociales que les provee el Ministerio de Desarrollo Social de la nación y de la provincia.
Otros municipios como Zárate o Villa Gesell optaron directamente por establecer el toque de queda: Prohíben directamente todo tipo de circulación interna y ponen en duda el cumplimiento de los derechos a circular consagrados en la Constitución nacional ya que son aún más duros que el decreto de aislamiento obligatorio establecido por el Gobierno nacional.
En algunas provincias van tomando medidas similares: Es el caso de Jujuy, Mendoza y Corrientes donde gobierna el radicalismo y cerraron directamente sus fronteras.