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Política

Migliorisi, nuevamente muestra criterio propio ante la postura del barrerismo

02-04-2019 No llega a unificar postura con la oposición, pero si despega del lineamiento del Ejecutivo. Hoy, dijo que no está de acuerdo con un boleto a 28 pesos, como así también deslizó que, ahora, con dos propuestas, el que debe elegir es el intendente.

No es la primera vez que la concejal peronista se expresa con diferencias ante la postura oficialistas. Hace algunos años atrás, luego de haber cumplido el cargo de Secretaria de Gobierno de Barrera, regresó al concejo, al cual presidió (hasta que renunció) y junto al, por entonces, concejal Sebastian Alvarez, se alejaron un poco del barrerismo. Siempre las diferencias fueron metodológicas y de no coincidir en, por ejemplo, que haya funcionarios dentro del gabinete provenientes del PRO (como Gerardo Galli). El tiempo, los movimientos internos y electorales, hicieron que Adriana regrese a las filas del oficialismo, pero ya con una postura diferente. Por eso, en varios momentos, se ha expresado con diferentes pensamientos –incluso- a sus propios compañeros de bloque. Ha sabido imponer, en más de una ocasión, su lógica de geselina, o de doctrina peronista, por encima de lo que mandaban desde avenida 3 numero 820. Claro que nunca fue una postura rotundamente de oposición.

 Migliorisi, para esos momentos puntuales, tiene una capacidad casi única de caminar por una delgada cornisa, que le evita caer en la (denominada en la jerga política) “sacada de pies del plato”, pero que también le permite no quedar atrapada en una crítica social a raíz de una decisión del intendente y sus allegados. Siempre como banderas las “formas geselinas” o “los mandamientos peronistas”,  ha logrado sortear votaciones incomodas o que realmente no quería acompañar. Jamás en total coincidencia con el radicalismo (o Cambiemos, como más guste), pero si recalcando  siempre (pero siempre) antes de expresar su diferencia con el intendente, que eso no significaría “romper” con el gobierno municipal.

Los últimos, de varios casos, tuvieron lugar en la sesión de este lunes y en la de hace 15 días atrás. El primer ejemplo fue, cuando, en la anterior sesión ordinaria, se debatió una batería de proyectos (generados desde el oficialismo) que tenían como objetivo Cevige, en plena guerra con el barrerismo. En el debate acalorado entre Unidad Ciudadana y Cambiemos, Migliorisi tomó la palabra y, con las banderas del “localismo”, esas de “asunto geselino” planteó una postura que transitó por el medio. Ese fino espacio que -parece atraerla- cuando no quiere herir por cuestiones de “rivalidad política transitoria” que envuelve tanto a su espacio político como a vecinos/conocidos suyos de toda la vida. Así, en ese momento, lanzó una moción que finalmente fue acompañada por la mayoría, que –de alguna manera- puso “paños fríos” a un nuevo belicoso episodio que más que sumar restaba.

En la sesión extraordinaria del lunes por la tarde, con el fin de tratar un proyecto de ordenanza enviado desde el Ejecutivo, la concejal volvió a dar señales de diferenciación. Fue sobre el final del largo debate. Una vez que se había resuelto enviar nuevamente el expediente al municipio y no votarlo tal como lo planteó el gobierno de Barrera. En medio de un debate que se recalentaba entre oficialismo y oposición (esterilmente, porque el resultado ya estaba puesto) Milgiorisi lanzó, entreverado en su discurso (en dos usos de la palabra) definiciones cortas, pero claramente distintas a la postura que llevaba al recinto el proyecto redactado en el seno del barrerismo. Primero, ante el contexto de dos propuestas para hacerse cargo del servicio del transporte, la edil peronista dijo que no dudaba en que la decisión final, de que opción elegir, tenia que ser del Ejecutivo (algo que parece que desde el municipio se intentaba evitar); aunque, inmediatamente después (fiel a su estilo) comentó que a su entender –en ese momento- había que votar la herramienta solicitada por el intendente. Pero eso no fue todo, unos minutos después, Migliorisi fue clara al decir que ella no está de acuerdo con que el valor del boleto de colectivo sea de 28 pesos. Una vez más, para no quedar “pegada” con Cambiemos, tomó un recurso que a veces ensaya: el antagonismo ideológico con la concejal Rosa Estanga. Ambas se conocen, entienden el juego y lo practican desde el año pasado. Geselinas con pergaminos que, aunque no lo demuestran, piensan muy parecido.

Una demostración clara de Migliorisi de su libertad ante las votaciones, fue el comentario lanzado tambien en la sesión del lunes, cuando ante un comentario de oposición que dio a entender que "un llamado" los precionaba a los concejales barreristas para que salga aprobado el boleto a 28 pesos, la concejal no anduvo con vueltas y comentó que cuando los llamaron -años atras- para que se vote a 9 pesos, ella no lo hizo. Y que este tampoco era el caso.

El futuro político de Migliorisi hoy es un enigma. Eso no quiere decir que ella no lo sepa, o, que, por lo menos, no lo tenga pensado. Pero, públicamente, no se la puede ubicar como una barrerista ultranza, ni como una peronista desencantada con el oficialismo. Este año cumplirá su mandato. El legislativo ha sido su lugar desde hace más de una década, pero también ha sido funcionaria de alto rango y hasta intendenta interina (donde no se la hicieron fácil) pero igual demostró que ser peronista y geselina, a veces, la ayudan a sortear dificultades.

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