Alfonsín fue Presidente de la Nación entre 1983 y 1989, fue considerado el padre de la democracia ya que fue quien afianzó el gobierno luego de la última dictadura militar, habiendo luchado incluso en pleno proceso contra las Juntas.
Alfonsín fue un promotor permanente de los derechos humanos. Su honestidad y conducta le valió el reconocimiento político, que trascendió al radicalismo, y pese a ser crítico con otras fuerzas y partido, mantuvo un respeto que le fue mutuo.
Sus discursos y frases siempre fueron muy recordadas, y en la invitación para su acto homenaje, la JR de Villa Gesell eligió una de ellas: “Sigan ideas, no sigan hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”.